La insistencia, ¿una virtud?
Los desafíos al transmitir una idea.

  Tiempo de Lectura: 2'


Uno de mis grandes retos diarios es poder transmitir lo que pienso. Me cuesta mucho vender mi idea a las personas, siempre parecen muy voladas. Pero yo siempre quiero ponerlas en práctica, por lo cual, insisto.

Al principio, me frustraba, y terminaba accionando sola en tareas que no eran mi especialidad, y por supuesto, cuando haces algo en lo que no tienes práctica, y llevas el resultado sin pasar por otra persona con experiencia, usualmente el mensaje que terminas transmitiendo al cliente no es lo esperado. Y allí venía la decepción. De no lograr que la idea se materializara y generara los resultados que esperaba.

Con el tiempo, fui gestionado la frustración y entendiendo es mejor esforzarme en transmitir la idea a la persona de la que necesito ayuda, en lugar de hacerlo sola y luego no lograr los resultados. Cuando hice el clic, mis ratios de éxito aumentaron.

Particularmente, en mi área de trabajo, ese clic fue con quienes diseñan. La diagramación visual de las propuestas de contenido, cuando las hago en equipo con diseñadores y logro transmitir la “idea brillante” que se me ocurrió, me voy dando cuenta que quizás no es sumamente brillante el encare por ejemplo, y allí voy pivotando con esa persona que diseña y conoce, y sus conocimientos y experiencias llevan a que la idea maravillosa que tenía en mente, se convierta en una propuesta llevada a tierra, comprensible y con mayor probabilidad de éxito.

Esa gestión de la frustración, además de años, lleva insistencia interna. Esa insistencia que en ocasiones puede ser muy molesta, bien gestionada permite trascender situaciones, generar autocrítica y encontrar caminos en situaciones complejas. Es por eso que, para mí, la insistencia si es una virtud. 

Insistir en lo que se cree pero con apertura para cambiar, adaptarse y trabajar en equipo, aumenta las probabilidades de éxito. Tenerlo presente, insistentemente, es para mí un desafío.

Por Yerimar Noguera


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