Gestionando mi Procrastinación
Porque medir es importante para todo.

  Tiempo de Lectura: 3'


Escribir esta publicación llevó más días de los necesarios por mi procrastinación.


Según la Real Academia Española procrastinar significa diferir, aplazar. Pero para mí es mucho más que eso. Cuando pienso en procrastinar, me imagino dilatando una actividad por días, sólo porque hay algo de ella que involucra un reto mental más del que me gusta tomar diariamente.

Me pasó con la tesis, que hasta no tener amenazas del tutor de dejar de tutorearme no avanzaba. Me pasa con el ejercicio, que hasta no tener algún evento (por ejemplo con la subida al Machu Picchu la última vez) que implicaba prepararme físicamente, no era constante.

Y pensarán, ¿pero qué reto mental involucra hacer ejercicio? Y para mí involucra el auto convencimiento constante de que es beneficioso para mi salud, y en la diaria pocas veces estoy atenta a ello más que estar pendiente de tomar agua.

Otras veces me ha pasado con un proyecto. Cuando tengo una tarea (Documentación usualmente) que tiene fecha límite para dentro de tres semanas, aún cuando estoy consciente que cada acción que ejecuto si la documento al momento es más fácil que documentar al final, muchas veces termino haciéndola tres días antes de la fecha límite.

Es por eso, que desde hace un tiempo he estado dando más peso a evaluarme, a generar estadísticas de mi yo mensual para analizar como va mi “índice de procrastinación” y tomar medidas al respecto.


Con la Documentación, por ejemplo, decidí traducirlo a incentivos: si la próxima documentación que tengo que hacer la termino 5 días antes de la fecha límite, me asigno en agenda tiempo para hacer algo que me guste. Es un auto premio porque mi cabeza de economista funciona así, pero cada persona tiene sus caminos.

Mi recomendación es que revisen qué tal está su índice de procrastinación y actúen al respecto. Este índice de procrastinación lo pueden armar de distintas formas, en mi caso lo voy evaluando según como vaya con la gestión del tiempo. Algunos tips de principiante:

A.      Siéntate a pensar qué es lo que más retrasar para hacer.

B.      Analiza por qué eliges retrasarlo. No lo pienses rápidamente, dedícale 5 – 10min a cada actividad que retrases y escribe los motivos.

C.      Elige la actividad que más retrases o que sea más compleja dejar de retrasar para ti.

D.      Extiende el plazo de esa actividad. Por ejemplo, si usualmente te tomaría 10 horas hacerla, arma tu agenda en función a 12 horas, y esas dos horas tómalas exclusivamente para ti, te lo ganaste.

Una vez que esa actividad termine o la continúes haciendo sin necesidad de incentivos, toma la siguiente actividad. Poco a poco verás como haces más cosas que se te hacían cuesta arriba en menos tiempo.


Si te gustaría conocer cómo, te invito a la próxima Meetup donde hablaremos sobre esto.

Será en Pyxis (Bulevar España 2323 – Montevideo), aquí podrá saber más. Si no estás en Montevideo, escríbeme y conversamos al respecto ;) 

Por Yerimar Noguera


Compartir


Gestión del Cambio
Y su rol en la Gestión de Proyectos