Distribución de Tareas
¿Tan sencillo como parece?

  Tiempo de Lectura: 3'

Hace un tiempo me pasó de incorporarme a un equipo de trabajo y no tener claro qué tareas hacer.

Si bien habían muchas cosas por hacer, no estaba segura de qué actividad podía iniciar sola.

Cada vez que preguntaba qué hacer, estaban con tantas complicaciones que era más sencillo que esa persona hiciera la tarea antes de invertir tiempo en explicarme. ¿Les ha pasado? 

Con el tiempo, logré incorporarme y eventualmente llegó un chico nuevo al equipo y no quería le pasara lo mismo que a mí.

Entonces pensé de qué forma podría distribuir las tareas del equipo para que esta persona nueva no estuviese tanto tiempo sin actividades.

Es verdad si, es normal que al principio tengamos curvas de aprendizaje y de a poco nos vayamos integrando al nuevo equipo, pero ¿no sería lindo sentirte parte desde el momento uno tomando una tarea sencilla pero que el equipo necesita?

Luego de sentarme con el chico, descubrir su perfil y potencialidades para el equipo, probé asignando una actividad de analítica sencilla que antes realizaba un compañero del equipo que tenía muchas tareas. 

Pasaron los días, y este nuevo compañero aún no lograba realizar la tarea por su cuenta, seguía dependiendo del compañero que tenía muchas actividades.

Me puse a analizar lo que sucedía y resulta que este compañero con muchas actividades le pasaba lo mismo que a la persona que correspondía enseñarme cuando inicié, era más rápido que lo hiciera a que explicara.

Allí entendí que no era solo distribuir las tareas. Antes de elegir una tarea arbitrariamente, tendría que haber conversado con la persona que consideraba precisaba más apoyo en que podría apoyarlo de forma rápida, así podía él indicarme que le convenía más soltar con menor curva de aprendizaje para delegar al compañero entrante.

Hay personas que prefieren no delegar, que eligen hacer más cosas antes de distribuir tareas. Si estamos liderando un equipo, debemos evitar eso suceda. Si dejamos que una persona cargue un peso mayor, eventualmente esa persona se agotará, bajará su productividad o elegirá irse del proyecto.

Sin embargo, para apoyarla lo mejor es comprender qué es lo que necesita antes de asumirlo.

Finalmente, terminé conversando con este compañero y me sugirió qué actividades aplicaban más para este chico nuevo. Después de una semana, en función a las que había hecho,  ya tendría claro qué actividades suyas podría delegar.

Luego de esta experiencia aprendí tres cosas importantes en la distribución de tareas:

  1. Es importante tener definidas las tareas del proyecto y priorizadas.

  2. Para que nuevas personas se puedan integrar, lo mejor es plantear en equipo qué tareas se pueden delegar y no establecerlas arbitrariamente.

  3. Una excelente forma de apoyar al equipo es estar al pendiente de las personas que estén con más complicaciones y conversar sobre alternativas para mejorar la situación. El apoyo impuesto sin previo análisis en conjunto termina siendo perjudicial.
En ese sentido, la distribución de tareas no es tan sencillo como imaginaba, pero si se toma como una actividad importante, es el mejor aceite para el engranaje de los equipos.

Por Yerimar Noguera



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